Aunque en Tabernil apostamos más por el contenido original que por la cita, glosa, homenaje o plagio directo -llámelo usted como quiera- de terceros, algo que resultará más que obvio para cualquiera que frecuente nuestras páginas, en algunas ocasiones la tentación resulta demasiado fuerte, irresistible.
La sección de micro-hits de Tabernil, liderada por Vira-Sol y abordada medio a traición por Le tenemos vigilado, es una sección que, salvo sorpresa, ha concluído ya su andadura, pues nació para sacar a la luz algunas joyas del género y ese objetivo ha quedado ya cumplido.
No obstante, cuando nuestro insigne colaborador Monsieur Lange se puso en contacto con la redacción de la revista para enviarnos el nuevo micro-hit que hoy les ofrecemos, tras algunos instantes de lógica vacilación, decidimos unánimemente (ayudados por los calores veraniegos) que el genio de Dalí iba a funcionar perfectamente, por un lado, como broche de oro -inmejorable, aunque probablemente inmerecido- a los micro-hits de Tabernil, y por otro como artículo que inicia este primer agosto tabernilero a que nos enfrentamos.
Por ello, queridos lectores, queremos ofrecerles la posibilidad de que escuchen la voz del controvertido pintor en uno más de sus múltiples y habituales alardes de genialidad daliniana, no sin antes disculparnos, más o menos a partes iguales, tanto con los herederos del pintor como con «les noies de Vic». Les dejo con él.
La (inexistente) redacción.


si bien es cierto que el geni no necesita presentación, por nuestras partes nos parecería bien un poco de contexto por parte de la redacción ¿qué hacia este buen hombre cuando se puso a cantar esto: un programa de radio de los 70, una grabación de micro-hit a lo tabernil, o es que era el pregón de las fiestas de Vic? lo digo porque según la circunstancia la sombra del geni crece o (con perdón) disminuye, verdad?