Soy ciclotímico, o lo que es lo mismo; mi ánimo se encuentra cabalgando en la gran onda senoidal de mi vida. Un trayecto constante de subidas y bajadas, ahora subo y sonrío, me envuelvo de frenética y audaz carcajada, ahora bajo y desolado desgarro en silencio los avatares de mi vida. Soy ciclotímico, este es mi don, esta es mi maldición y, desde aquí, solo espero disfrutar de cada una de mis ciclotimias... pasen y lean.
¡Gracias Salvador! Pues tienes toda la razón del mundo y más...
Me he convertido en uno más del montón, un sin nombre, una de esas caras que sin gozo ni asombro discurren por delante de tus narices y que tus ojos convierten en invisibles. Me he convertido en un «no-nacido». Un ser que deambula en medio de la nada sin un ápice de creación entre sus dedos. ¡Aplaudan por favor!
¡Por misericordia! ¡Por mi valentía! Lo he dejado todo para llenarme de vacío y convertirme en un anónimo más de los que apelotonados esperan entrar o salir de esta enorme función que nos brinda la vida. Transeúnte, figurista, vulgarmente... «extra». No tengo derecho ni a una frase del guión y no tengo la suerte de encomendar mis lagunas mentales al apuntador; únicamente esbozo como estandarte el deber de deslizarme tembloroso, bajo un telón afilado que a la espera impaciente de una última palabra, un gesto o un suspiro guillotine limpiamente mi vida.
Se cierra el telón. De fondo, aplausos a los actores. Mi cuerpo se desprende de la cabeza y ésta, despojada de tal lastre, empieza su particular paseo por el escenario de mi vida.
¡Gracias Salvador!
Ciclotímico


Comentarios recientes
mira...
jajajaj Isabel allende no es...
Daniel el travieso...
Estás disculpado Lange...
De vez en cuando la...