
Esta noche desperté con el alma envejecida y mi cara adherida a una fina capa de seco moho resquebrajado; desoladora sensación de tirantez en mi piel. Tengo el corazón seco. Poco antes, y de tanto llorar, la humedad se adueñó de mi rostro, de mi envejecido y agotado rostro. Agotado. De tanto llorar, de tanto secar.
Intenté chillar con todas mis fuerzas y mi dermis respondió con la agonía de un surco tras otro. Quise llorar, en vano; no quedaban lágrimas por soltar, no quedan gritos por chillar, solo queda una piel envejecida, áspera y deforme donde mirar donde explorar.
Soy roto muñeco de barro, puchinela de un fangal, reptil arrastrándome en mis propios pensamientos. No puedo decir, no puedo llorar, no puedo ser y, a la vez, dejar de ser lo que, esta noche cuando desperté con el alma envejecida, mis sueños convirtieron.
Mi faz de mil alfileres traspasada se retuerce en cada uno de mis suspiros, en cada uno de los pestañeos de unos ojos a los que solo les queda observar o en recta línea o de reojo. Ya solo abarcan lo que tienen frente a sí, no pueden ir más allá, todo esfuerzo es en vano, dolorosamente en vano. Verde que te quiero verde dijo el poeta. Verde y sin hablar, verde verte, verte verde, sin poder decir, pienso en verde y no existo, aunque piense si no digo no escucháis, ensordecidos en mi mudez, pienso luego existo en mis adentros, hacia fuera, hacia ti, en línea recta a lo más profundo de tu corazón... no me oyes, luego no existo.
Esta noche desperté agrietado por los duros golpes de anhelo de un corazón reseco en busca de una gota de esperanza.
...quizá mañana llueva y deje de tender la colada.
Ciclotímico


Querido ciclotímico:
Me preguntaba si conoces este pequeño artículo sobre la ciclotimia. No es ninguna maravilla pero es gracioso.
http://www.elsentidodelavida.net/node/226