
El niño se fue. Marchó,
entre llantos y sollozos, desconsuelo de la madre.
El niño marchó. Se fue.
Ahí queda el campo desolado, en el cesto la cosecha.
El niño andó. Caminó,
entre los brazos del padre, ahora cansinos
ahora resignados.
El niño se aleja en un último adiós.
Y cae la noche, entre lágrimas de tristeza.
Y cae la noche, en una oración.
El niño se fue y no volverá.
Atrás quedan sus risas; un eco cercano.
Atrás quedan sus besos, sus juegos,
su inocente llanto,
el tacto dulce de su piel,
las caricias de la madre,
la tierna mirada del padre,
el asombro de verlo crecer.
El niño se fue y no volverá.
Y cae la noche, en una oración.
Ciclotímico


Curioso, muy curioso que se publique este poema, tan opuesto a la realidad real que te rodea, justamente hoy.
Un abrazo fuerte.