Cuando era niño no me gustaba ir al cole. Como muchos otros niños me hacía el enfermo con tal de quedarme en casa. En cuanto mi madre se iba a trabajar me levantaba, ponía Ràdio 4 y me volvía a meter en la cama a escuchar. A soñar. Y en sueños sintonizaba «La Bisagra», un programa del que me enamoré antes de conocer el amor.
Años después no solo tuve la oportunidad de conocer a la gente que hizo posible aquel programa sino que pude trabajar con ellos y ahora esos guionistas, periodistas y locutores son algunos de mis mejores amigos.
Me gusta la radio. Me gusta mucho. Me gusta más que nada. Más que tú.
Este es mi modestísimo homenaje a una emisora que me ha dado mucho y con la que me he enfadado muchas veces.
Esperando que nunca muera.
David Lillo


Quin clàssic, Cinto Niqui. Però a la facultat el vam conèixer com el senyor Sinto Nitzi... sona filosofal i tot.