En el mundo se guardan personas.
He encontrado un escondrijo que está entre las montañas,
el viento, el río y la pradera.
Me escondo. Me voy y estoy orfanatada del mundo.
Donde la luz es una flecha en forma de estrella
para clavarse ahí donde el cerebro pierde su memoria.
Se subastan árboles en la sala barroca del aire,
se pudren las raíces e intentan disimular el olor
con tristes hogueras negras.
La sustancia que segregan los árboles se ha puesto de moda.
Me voy a comer las sombras, me las comeré,
haré de ellas un lugar adecuado y simbólico.
Se podrán ver más allá, geniales secuencias
que inventarán para mí.
Podré ser ángel guardián.
Mi vida es un susurro
desprendido de la voz del sueño.
Te he hecho una herida en la boca
por acercarte demasiado.
Mercedes Parada


Quiero comerme mis hojas
perder el sentido del tiempo
merendarme esas sombras que usted proyecta
para que no le hagan daño
o al menos, para que no me lo hagan a mí.
Quiero perder la memoria
Que nadie se sienta obligado a responderme
porque les diga: "¡Dejadme mis líquidos,
id al estero!"
No se si alguien piensa en alguien más.
Adoro las elucubraciones;
son tan orgullosas...
Sus letras, más que sus palabras,
el sentido que le da usted a sus cosas
me relajan, me hacen no sentirme solo:
¿Quién fue capaz de decirlo así
sino usted?
Su poema es hermoso.