Si todo da lo mismo, ¿por qué no hacer alpinismo?
Javier Krahe
Dicen que el deporte es bueno, así, sin más; que es beneficioso. Tengo que reconocer que cuando el Estado recomienda alguna conducta al ciudadano, sea la que sea, desconfío. Pienso: qué le importará a esa gente mi salud, mi estilo de vida, mi colesterol o mi ritmo cardíaco. Recuerdo hace tiempo un cartel publicitario donde se veía el torso de un señor -no le veíamos la cara porque seguro que transmitía felicidad- gordo, espachurrado en un cómodo sillón orejero (de esos tan buenos para hacer la siesta y que ya no se fabrican) con un puro en una mano y una copa de coñac en la otra. El eslogan rezaba: mou-te. Això no es vida. Generalitat de Catalunya. Yo no sé qué satisfacciones podrá producir el deporte, pero el otro día iba andando distraídamente cerca de mi casa y al lado de unas vallas vi un señor con muy mala cara que corría pesadamente; tenía un aspecto lamentable y lo hubiera confundido con un yonqui en fase terminal de no ser por el dorsal que llevaba pegado a la camiseta empapada de sudor. Pensé: ¿por qué tanto esfuerzo? Pero a diferencia del Estado no le dije nada y seguí caminando. Allá cada cual.
Luego está el tratamiento informativo del deporte. Espantoso.
Por un lado tenemos el enfoque de los periodistas deportivos (binomio para ponerse a temblar) que a menudo tiende a un nacionalismo bastante pasado de vueltas. Cuando en un telediario presentan a la selección española lo hacen como si de una guerra contra el infiel se tratara: "los nuestros están en Alemania dispuestos a todo". A los jugadores de tenis les llaman sin excepción "La armada española". De ahí al fascismo hay un pasito. De hecho, los grandes organismos deportivos oficiales como la FIFA o el Comité Olímpico Internacional están dirigidos por fascistas consagrados y torturadores como Samaranch -menuda transición democrática se ha hecho en España para salvar a este siniestro personaje.
Por otro lado están las ruedas de prensa de los jugadores de fútbol, que ocupan más espacio en un informativo que cualquier otro evento. La capacidad de la mayoría de los deportistas de élite para realizar una frase inteligible es nula.
Suerte de algunos entrenadores como Miguel Ángel Lotina, que entrena actualmente a la Real Sociedad. Su equipo está a un paso de bajar a segunda división y para referirse al compromiso que necesita de sus jugadores para salir adelante dijo:"Esta mañana he desayunado huevos fritos con bacon. Mientras estaba comiendo los huevos me he dicho: qué bien ha trabajado la gallina. Ha puesto un par de huevos buenísimos. Luego he provado el bacon y he pensado: el cerdo se ha dejado la piel".Otra prueba de que la poesía sale siempre acompañada con comida y con vino.
Pongamos en una balanza lo que ha aportado para la humanidad el alcohol, el reposo y la cocina tradicional (esa que incluye chorizo, panceta y morcilla en los guisos) y en otro lado el agua mineral, el deporte y las verduras y el resultado será inapelable: KO en el primer asalto.
Monsieur Lange


Yo, que como usted sabe soy muy dado al alpinismo, celebro su retorno, Lange, brindando con mi caña desde la cima del K2.