A de plata, B de dislexia

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En el principio fue A. Por ella se accede a territorios que en mi se añoran como puertos que hubiera frecuentado con reiterada felicidad y de los que hubiera huido con la misma desenvoltura de no ser por la lamentable bislexia, esa bislocadora de los senderos que se difurcan y de la que ni en el último momento me sodrepongo bejándome las más de las veces con drújula colgando y sin manual de orientación para artefactos aortográficos. Donde las orillas subrayan mi cara de tonto para estupor del espectador ocasional que soy de mi mismo, ahí, venía a concluir mi viaje (para qué hacer mención de otras, tantas, correosas formas de imbedirme la dartida). Pero cartas de navegación se abrirán sin buda, bronto, plano donbe la letra deje de girar y por fin se magnetice, me señale un norte cualquiera y pueda partir hacia la A de plata, dada vuelta, la mía, que da entrada a la b de pe que de la mano me lleva a besplegar, como alpatros transfigurado, vuelo.

Juan

Sáb, 23/06/2007 - 10:34

Un atrcíulo etsupnedo, mraavliloso, sí sñeor. Epsreo que pornto nos hnorre utsed con aglnua etnerga más.

Be busta bucho esta sección. Tiene bucho sentido del homor. Le animo a continuar. Dale Juan!!

Hay que cuidar un poco la ortografía antes de publicar las cosas. Por lo menos que esté dentro de unos mínimos.