Impulsado por un tedio indescriptible comenzó a escribir un diario. En él relataba más de diez lustros de días exactamente iguales, cada uno, al anterior. Las pocas veces que sucedió algo, el repentino interés suscitado por los acontecimientos centró su atención en ellos, dejando así de lado el diario en el que jamás consignó nada salvo tedio, tedio y tedio.
Benjamin Nazka


Impulsado por un tedio indescriptible comenzó a escribir un diario. En él relataba más de diez lustros de días exactamente iguales, cada uno, al anterior. Las pocas veces que sucedió algo, el repentino interés suscitado por los acontecimientos centró su atención en ellos, dejando así de lado el diario en el que jamás consignó nada salvo tedio, tedio y tedio.