Discromatopsia

| |

Me despierto. Ahí está el amarillo alegre, envidioso, celoso y egoísta intentado colarse por mi ventana. El azul apacible, leal y confiado navegado lentamente por algún blanco inmaculado, puro, virginal. Bajo él... verde esperanza, tranquilo y fértil. Donde pasean los fantasmas de todos los hombres que no fui.

Le pegue un puñetazo al tipo del espejo. El rojo pasión, viril y ardiente se perdió por el desagüe.

Sin duda Dios tiene un irónico sentido del humor: Nací daltónico.

Soy incapaz de ver la vida color de rosa.

Creo que me toca verlo todo gris y negro.

Guillermo de Baskerville.

Jue, 27/09/2007 - 21:12

Hola
Blanco+negro=rosa por qué no?
yo lo he descubierto hoy comiendome un bocata de tortilla de patata en el barrio de gracia, en cuanto menos te lo esperas y bien que lo esperabas, aparece el rosa.

Querido Guillermo:

Disfrute usted del gris y del negro. Del todo negro incluso. Disfrute.

Y si quiere profundizar en sus incoloras visiones del mundo, extasiarse con ellas, recurra a los maestros. Cioran en sus Silogismos de la amargura nos deja perlas como:

En el pesimista se conciertan una bondad ineficaz y una maldad insatisfecha.
Si Noé hubiera poseído el don de adivinar el futuro, habría sin duda naufragado.
Si la Historia tuviera una finalidad, qué lamentable sería el destino de quienes no hemos hecho nada en la vida. Pero en medio del absurdo general, nos alzamos triunfadores, piltrafas ineficaces, canallas orgullosos de haber tenido razón.
La palidez nos muestra hasta dónde puede el cuerpo comprender al alma.

Por descontado la tortilla en Gracia es otra opción, pero mucho menos romántica, admitámoslo.