Yo estoy muerta

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Hace un tiempo reflexionaba sobre la importancia de poder realizar ciertas afirmaciones para, una vez realizadas, poder empezar a hablar. Suena esto un poco exagerado si se lo mira por un lado, pero yo procuro mirarlo por el otro. Hay tantas cosas que damos por sentado en nuestro uso de nuestra habilidad de hablar, que es importante cada tanto, parar un poco, y reflexionar.

Para Derrida, el cuento de Poe "The facts in the Case of Mr. Valdemar" es ejemplo de la razón primera que nos permite hablar, y al hacerlo, decirnos a nosotros mismos.

El hecho de que una persona viva pueda decir "Yo estoy muerta" es lo que marca la diferencia. El extrañamiento de uno mismo que causa esta frase es requisito para poder empezar a hablar. Sólo una vez que se haya abierto la brecha, la distancia que existe entre el acto de enunciación que implica un enunciado como "yo estoy muerta", y ese enunciado mismo, sólo entonces es posible empezar a existir. Evidentemente lo paradójico-gracioso de la cuestión es que una frase indecible es la base de la posibilidad de decir.

Si pensamos en términos de verdad / mentira, la frase "yo estoy muerta" es siempre mentira, semánticamente. Que sea mentira, creo yo, no significa necesariamente que sea falsa. "Yo estoy muerta" es un frase perfectamente formulada. Creo que es esa posibilidad de que un enunciado sea mentira y a la vez no-falso lo que nos permite constituirnos como personas pensantes y parlantes.

Si pensamos en términos de significado, solamente, pasa lo mismo. El momento en que uno afirma su propia no-vida, es el que nos permite hablar. Decir que yo estoy muerta me permite autoafirmarme, y por eso mismo, decir.

Llegamos a este extremo porque estamos muy cansados, aburridos de nuestra existencia. La apatía, la abulia son nuestros grandes legados postmodernos. Decir que yo estoy muerta es la única forma de volver a empezar. Yo estoy muerta, y así te digo: vámonos entonces, tú y yo.

Pe

Lun, 17/09/2007 - 14:03

Yo diría, como Hernández y Fernández, más. Diría que nada más lejos de la falsedad que una mentira. Y no es que sea complejo de explicar, que supongo que lo sería, es que si necesita explicación no se entendería.

Pero dejo de ser Fernández cuando afirma que la apatía y la abulia son legados postmodernos. Me parece que los hombres de piedra sufrían del mismo mal, cuando no estaban ocupados en ocultarse de las fieras (el equivalente actual del trabajo).

Me iría con usted, aunque no sé cuanto rato. Resulta muy interesante.

Imaginaba que Usted sería la única en responder. No me imagino a los hombres de la edad de piedra discutiendo sobre el sinsentido de sus existencias. Me temo que nuestra conciencia postmoderna forma parte de la evolución.

Está muy bien además venirse conmigo un rato nada más. Es un paseíto solamente.

No es falsa la mentira si se miente con certeza.

Pe, estoy medio muerta y me di cuenta paseando por Gràcia, todas las ventanas y edificios eran unas personas mejores que yo, tenian tanto que decir y sin embargo no sé ni como llegar a explicar que la vida la tomo a sorbos a base de moscatell a las 11 de la mañana, es una huída extraña porque a través de ella deseo acercarme a la vida. pero no, pervierto el lenguaje y en vez de vida digo medio muerta. He cambiado un poco el sentido de tu ejercicio pero he pensado que tb se podria decir tralará tralará. Besos!

Pero, Pe, yo soy casi siempre la única en responder, a lo que sea.

Y ahora imagine: Hace mucho, pero que mucho tiempo. La escena transcurre en una típica cueva, no es de las mejores ni de las peores, pero no le falta dignidad.

- “Cielo, hoy las cosas han ido mejor que bien, mira el ciervo que he cazado. Pensé que escaparía porque ¿sabes? era la mar de nervioso, tuve que tener mucha paciencia. Pero no podía volver a casa sin traer nada a mi nena, no me lo hubiera perdonado nunca. ¿Lo cocinaras con miel? Nunca he probado nada tan exquisito como tu receta secreta.

- Déjalo cerca del fuego, ya me ocuparé después.

- ¿Algo te entristece, cariño? ¿Otra vez la vecina? Dime que ha pasado, tendré unas palabras con el imbecil de su hombre.

- No, no he salido en todo el día, y me da igual lo que diga o deje de decir

- ¿Pues qué es, amor? Sabes que puedes contármelo todo

- ¿Eso crees, crees que puedes oírlo todo?

- Cosita, me estas asustando, pero claro que puedes confiar en mi. Sea lo que sea lo arregláramos juntos.

- ¿Si, lo arreglaremos? De acuerdo, arregla esto: Piensas que tengo que estar encantada por la caza de hoy, y supongo que tendré que estar encantada por la caza de mañana, y de pasado y el otro. Y, sí, comeremos todos los días eres muy capaz. Pero ¿de qué sirve eso, a qué conduce?

- Bueno, pues… comeremos. Tenemos una cueva muy linda, nos queremos, y nuestro bebé está sano y feliz, no te entiendo.

- Lo sé, mi amor, sé que no me entiendes. No te preocupes, realmente no es nada, el nene está echando los dientes y he estado muy ajetreada. Anda, descuartiza el ciervo y te preparé la mejor cena que hayas disfrutado nunca. Dame un beso, hombretón, todo vuelve a estar bien.”

¿Todavía quiere pasear?

W, deje el whisky y las drogas para el principio de fin de semana y guárdese de opinar los domingos noche; algun@s se lo agradeceremos.

Bueno, Ciclotimico, si me lo van a agradecer algun@s no opinaré el domingo por la noche. No estaría mal que me lo agradecieran much@s, pero me conformaré con algun@s. Aunque no sé que le hace suponer que mi opinión de los miércoles vaya a ser mejor, le advierto que no me drogo y, desgraciadamente, soy igual cuando bebo que cuando no lo hago. Que me pregunto para qué bebo, total no cambia mucho la cosa. Me consuela el hecho de que me gusta (beber), porque otro provecho no le saco. Así que, si prefiere que no opine nunca, haga el favor de decirlo, no me líe.

En fin. Miren si no seremos abúlicos al por mayor que nos creamos formas de divertimento que después nos negamos a nosotros mismos.
Los invito a morir con todas las letras, van a ver lo bien que se siente.

Y, no, no me convence la escena de la edad de piedra.

Yo para morir tengo suficiente con la letra de The End, my friend.
El resto de letras las cedo.