Lo imposible

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Derrida
Derrida

Sentada junto a la pila de papeles que deben convertirse en la clase de mañana, rememoro una frase de Derrida, recurrente figura en todos mis escritos de taberna. La frase en cuestión dice: «Yo diría que la deconstrucción no pierde nada con admitir que es imposible». Funcionó de manera excepcional la semana pasada, cuando directamente devolvió de un solo golpe todas las posibles objeciones que mi explicación del asunto generó en el alumnado.

Es difícil no sentir que Derrida se sitúa de esta forma dentro del club que integra, como mínimo, el doctor Sigmund Freud. Este club admite como socios a todos aquellos capaces de generar un sistema de explicación del mundo que contiene en sí mismo la imposibilidad de ser refutado. Como esta imposibilidad inhabilitaría a la disciplina de ser llamada ciencia, dado que para la epistemología con validez legal actual el principio de falsacionismo es irrefutable, ya sabemos en qué lugar queda Freud (injustamente, a mi entender) y a dónde suele mandarse a Derrida si uno intenta explicar cosas a través de él.

Pensaba en otro lado que el desconcierto puede ser en realidad una gran fuerza creadora. No me parece que ésta sea una conclusión muy novedosa, pero si la sumamos a las consideraciones acerca de la posibilidad de decir «yo estoy muerta» creo que la cosa se pone buena.

Como siempre, planteo la tarea para que Alguien la continúe.

Pe

Vie, 18/04/2008 - 10:06