Mi madre ha sido una persona muy influyente en mi vida a la hora de ver ciertas cosas. Por ejemplo, cuando yo tendría 7 años me explicó como fue mi nacimiento. Cómo fue que me enteré y pude sentir que una vez vine, y también me supo responder de dónde… de su barriga.
— Naciste pequeñitaaa, 2 kilos con 800 gramos, y naciste moradaaaa moradaa, eras como un esquimal— menos mal que no dijo como una uva.
Luego explicó la vergüenza que pasó en el parto porque le había tocado un médico joven y seguramente era guapo. Fue cuando empecé a sentir yo también esa sensación que no se me ha ido todavía y que noto delante de ciertos hombres jovenes y guapos.
— Durante el parto tenía cogido el reloj de tu padre en la mano para poder hacer fuerza. Saliste disparada y fuiste a parar en las piernas del médico.— Entonces imaginé como una explosión y luego me vi como un pez vivo recién salido del agua, asustando a aquel pobre-joven-guapo médico entre sus piernas.
— Después te pusieron una bolsa de agua caliente, porque naciste fríaaa fría.
— ¡Claroo porque fue en una tarde de enero!— y cuando subimos en ascensor y te ví, dije llorando que eras muy fea y la monja que me acompañaba me contestó que todos los niños son hermosos.— Yo aún le doy las gracias a esa monja sin nombre ni cara, mi anónima salvadora.
Después crecí y de bebé me hice bola y de bola palillo... pero esa es otra historia.
Mercedes Parada


yo también tengo un texto sobre el tema, y lo acabo de resucitar... notable que ambas nos concentremos en la figura del médico como hombre...