Ya sabes cómo funciona, está ahí y aunque esté lejos -sentada a una de esas horribles mesas enormes tipo Oktoberfest del comedor comunal- está cerca. Un inaudible ruido ensordecedor de multitud lo llena todo. Está cerca y hace bien poco la he oído afirmar en público que no tiene inconsciente ni consciente, y eso me gusta y me suaviza el juicio una barbaridad.
Benjamin Nazka
¿Alguien me presta un kalashnikov?
Benjamin Nazka | ExcusasEstaba viendo la primera película de la saga de El padrino cuando mi mujer ha empezado a quedarse dormida y he decidido pararla para evitar que en la próxima entrega interrumpa el discurrir de la trama con preguntas tan inconvenientes como ¿quién es Fredo?
Buenas... ¿qué digo buenas?... ¡Estupendas noticias!
Benjamin Nazka | micro-textosNo me digan que no da gusto empezar el año con noticias así:
dicen que el alcohol destruye las neuronas de las ratas y que por consiguiente también las de los humanos, ya pero es que a las ratas ¡el alcohol no les divierte! y pasar un momento divertido las regenera.
Lo dice (y yo le creo) José Canut en la entrevista que le hace Diana Aller.
Degradación corporal
Benjamin Nazka | ExcusasEn fechas muy recientes he empezado a padecer una leve cojera que se acentúa por momentos, hasta el punto en que me he visto obligado a caminar apoyándome en un bastón. Mis piernas, sin embargo, están bien. No ha sido algo premeditado, en modo alguno. Jamás había pensado volverme cojo hasta que hace pocos días vi el que ahora es mi bastón expuesto en una céntrica tienda en la localidad de Cascais, cercana a Lisboa.
El director tenor
Benjamin Nazka | Tradición TabernilUnos turistas catalanes van a una oficina bancaria en Kuala Lumpur para retirar una pequeña cantidad de dinero. El cajero antes de darles el dinero realiza una enigmática llamada y tras ella el protagonista de esta pequeña anécdota, que no chiste, sale de su despacho enfundado en un elegante traje cruzado, se acerca a los catalanes y en un mal español les pregunta si son españoles. Los catalanes, benditos ellos, contestan que sí, lo sientan así o no, para no complicarse la vida dando más explicaciones de las que normalmente apetece dar a un desconocido que, tras la respuesta afirmativa, les informa de que es el director de la sucursal y les invita a entrar en su despacho.
Amó a Bo
Benjamin Nazka | micro-textosImpulsado por un tedio indescriptible comenzó a escribir un diario. En él relataba más de diez lustros de días exactamente iguales, cada uno, al anterior. Las pocas veces que sucedió algo, el repentino interés suscitado por los acontecimientos centró su atención en ellos, dejando así de lado el diario en el que jamás consignó nada salvo tedio, tedio y tedio.
Benjamin Nazka


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Muy suelto veo yo a su alter...
A mí me encanta que las...
Aunque todo el mundo sabe...
Hola Pe fue un placer...
y yo me alegro....