Hoy me siento mal. Desde la ventana diviso uno de esos días de alma gris, uno de esos días sediento de amenazas que transcurrirá sin llegarlas a cumplir de la misma manera que los deseos más profundos escondidos en la alcoba de un latido nunca llegan a puerto alguno, encarcelados en su universo de cristal, a la merced del antojo de los vientos, silenciados en el vaivén del oleaje mientras se mecen en una eternidad azul acunando propósitos no divisados y eludiendo la certeza de hallarlos perdidos, ceñidos a la estrechez de un horizonte del cual nunca escaparán; siento la misma impresión en mis pies al calzarme las Merceditas en piel negra, las mismas que me regalé cuando comprendí que la desolación de una emoción siempre hace buenas migas con la soledad de una tarde de compras en el barullo céntrico de la ciudad.


Comentarios recientes
y yo me alegro....
me ha gustado....
oh! El curso de filosofía...
Os invitamos a visitar...
Al igual que Pe, yo también...