Jorge Carrasco

Una historia de palabras oxidadas

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El invierno en que me quedé muda, no hubo inundación en Colinas. Se pudo atravesar el puente sin problemas, viendo el agua del río en los bordes del camino, y al cielo bien tapado de nubes, como queriendo romperse para dejar caer la desgracia. Quizás por eso todo el pueblo estuvo pendiente de mi mudez.

Hoy terminó esa mudez de diecisiete años. Diecisiete años esperando que Turcio por fin estuviera dentro de ese cajón, inmóvil, remotamente cínico, vigilándose a sí mismo. Después de tanto tiempo sin hablar tenía miedo de que las palabras se me quedaran pegadas en la lengua, o que salieran desfiguradas, incomprensibles, o que sencillamente no significaran nada. Por eso todos los días conversaba en mi mente conmigo misma, me saludaba todos los días y me contaba las cosas que me sucedían en esta vida de encierro.

Dom, 19/11/2006 - 16:40

La mujer en la obra de Borges y Neruda

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Para nadie es un secreto que Borges y Neruda fueron hombres muy diferentes. Muy pocas cosas, más allá de la devoción por la obra de Walt Whitman y la genialidad, los unían. Uno, Borges, acomete la labor de expresar el mundo a partir de la erudición y el juego intelectual. Neruda prefiere una absorción material del mundo y rescata del universo cultural sólo su aspecto humano.

Una diferencia fundamental fue la presencia de la mujer en sus obras. Virginia Wolf manifestó, a principios de siglo, que los hombres se ocupan más de las mujeres que éstas de los hombres. Esta verdad, extraída de la historia literaria, no se puede retirar con regularidad de las obras de todos los autores.

Dom, 12/11/2006 - 17:56

La última cobardía

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Durante toda la noche Delfín Sotomayor se dejó arrastrar por la desesperación. En los pocos momentos en que el sueño le quitó la conciencia se vio atormentado por retazos de pesadillas. Con dos enormes ojeras, el pelo desarreglado y las manos temblorosas, se enfrentaba al nuevo día que nacía.

Mabel Fenzel, su mujer, le sirvió el desayuno a disgusto, torciendo el rostro en un mohín de fastidio. El notó la violencia solapada de su esposa, y sus nervios maltrechos, debilitados por la falta de sueño, predispuestos a los ataques exteriores, sacudieron su cuerpo como una ráfaga eléctrica. El café, humeante, dulce, le trajo al cuerpo un alivio momentáneo.

Mié, 08/11/2006 - 11:32

Lectura de la resistencia

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El golpe de Estado de 1973 provocó en Chile un cambio cultural rotundo. Lo más directo fue darse cuenta de que algunos poetas y artistas fueron prohibidos y otros, claramente inferiores, tuvieron el aval de la cultura oficial. Uno de los poetas censurados era, evidentemente, Pablo Neruda.

Es frecuente escuchar a los escritores nacidos en Santiago que su primer acercamiento a la poesía fue a través de poetas de moda. Dicen que leían a Nicanor Parra o a Enrique Lihn, pero no a Neruda. Consideraban la poesía del autor de Canto general un eslabón ya superado dentro de la cadena evolutiva de la poesía chilena. Santiago era la capital cultural del país y allí cobraban vuelo todas las nuevas manifestaciones del arte y de la literatura, las populares y las vanguardistas, al punto de haberse convertido en el centro de difusión del último movimiento poético de moda en el continente: la antipoesía.

Lun, 06/11/2006 - 21:18
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