¡Cuánto se disfruta Tabernil como lector!

Ante unas vacaciones autoobligadas que espero romper en las próximas horas, saboreo con fruicion el trabajo de mis compañeros tabernícolas y me alegro especialmente de las recomendaciones taberniles de tabernas taberniloides.

Nazka y Lange han dado en el clavo, en mi clavo, con comentarios tabernilfilosóficos como 'El precio es muy razonable y casi siempre se refleja en números redondos (sin céntimos de por medio)' o 'Palacio de congresos para hedonistas esperpénticos carentes de interés por el mañana. Ciudad de vacaciones para practicar la jubilación del pensamiento'. Tan Orteguianos. Tan Quijotescos. Tan Sabinianos. Tan Faeminianos.

Sin nombre y número de calle ni de teléfono. Busquemos un ojo de cristal. Busquemos un sofá al que nadie quiso jamés ver a la luz. Busquémoslos aunque ya no existan. Busquémoslos aunque estén a mil kilómetros. Busquémoslos porque, ahora estoy seguro, están más cerca de nosotros de lo que creemos.

Han dado ustedes dos en el clavo de la nueva Guia Michelín. Eso era. Son ustedes dos unos artistas.

Gracias.

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