Acabo de llegar a la República Socialista de Viet Nam... Después de un minucioso control por parte de las autoridades, me dispongo a recorrer en motocicleta los siete kilómetros que me separan del puesto fronterizo de Chau Doc, una de las ciudades puerta del Delta del Mekong... Aquí todo gira en torno al río, él es el que marca la actividad cotidiana... Me atrae esta simbiosis casi perfecta entre la tierra firme y el agua... Las casas sujetas en volandas por cañas de bambú se sitúan en la misma riba del río dándote la bienvenida al pasar en canoa... Se respira olor a pescado por todas partes, hedor en ocasiones, y vida ajetreada pero a la vez sencilla y tranquila... Mañana seguiré remontando el Mekong hacia el norte, me espera el mercado flotante de Can Tho... Esta noche dormiré entre monosílabos y sombreros cónicos.
Titus


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