Apreciado Crisci:

Veo que afortunadamente hay temas que no se los pasa por el forro. Ajeno al contenido de su comentario me disgustan personalmente dos cuestiones:
1- Me molesta que me llame maestro pues no soy ni el más indicado ni quiero enseñar nada a nadie.
2- Me molesta que una conversación privada trascienda a un lugar público como es Tabernil. Su comentario escrito me lo podía haber entregado personalmente o vía mail. ¿Estará de acuerdo conmigo en que resulta una indecencia aburrir al lector?

Puntualizadas las molestias, pasemos al comentario.

La verdad es que no sé qué decirle; se percibe que la viñeta le ha herido, eso está claro; le han tocado el Sagrado Personal, ese lugar donde la Razón ya no transige (por razones que ahora no vienen al caso) y se defiende (con mayor o menor lucidez, elocuencia y gracia) el Sentimiento, y eso, claro está, duele.
Y simplemente por está estúpida razón voy a darle toda la Razón, porque veo que la necesita con más urgencia que yo.
Sobre el comentario ¿qué quiere que le diga? Dicen por ahí que soy apolítico, me lo dicen como un reproche y no lo entiendo. Yo lo que habitualmente veo cuando levanto la cabeza y observo a mi alrededor, es mucha testosterona suelta, mucho niño mal criao que quiere muchos juguetes y nulas ganas de entenderse con los demás niños mal criaos, pues que bonitos son los juguetes y como se farda con los juguetes y ahora me aburro y te meto el dedo en el ojo y quiero tu juguete. Y la dimensión de toda esta mierda, señor Crisci, me da a mí que ultrapasa con creces cualquier ingenua ideología y demás paparruchas vengan de donde vengan, pues toda esta mierda señor Crisci, son las garras de la Estupidez. Y la Estupidez, amigo Crisci, es como un inmenso torrente en el que cuando baja el agua, con toda su furia, lo único que a mí se me ocurre hacer es apartarme y refugiarme.
A usted se le llena la boca denunciando la Injusticia Mundial y me parece bien. Es un ejercicio terapéutico sanísimo: descargar tensiones. Pero deje que yo las descargue a mi manera. ¿Sabe lo que duele una piedra en el zapato? Apuesto a que sí.
El otro día por la tele vi un reportaje sobre los burros de El Cairo. ¿Sabe usted lo que llegan a sufrir los pobres animales cargados de paquetes hasta las orejas? Apuesto a que no.
Pero bah! Ya se me llena la boca... y toda esta gilipollez... en fin.

"Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar."

Franz Kafka
Diarios, 2 de agosto de 1914

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