Que bonita la librería con la nieve cayendo ¿O son cacas taberniles?
La verdad es que Oporto merece una visita, y si puede ser alojándose en el "Grand Hotel de Paris", mejor. Su atmósfera decadente (que no sórdida), está a la altura de la de la librería y los desayunos, ai... levantarían el ánimo al mismísimo Pessoa.
Cuando empiezas a caminar por Oporto tienes la sensación de que has llegado justo a tiempo para ver en pie sus fachadas modernistas en ruinas, sus viejecitos con sombrero curioseando en las ferreterías, sus abuelas de negro vendiendo ajos en el mercado de Bolao, sus mujeronas lavando alfombras a mano en los lavaderos públicos de Miragaia. A los portuenses, tranquilos y amables, parece no inquietarles en absoluto, y te sientes afortunada por ser la guiri listilla que llegó justo a tiempo.
Cuando te despides de la ciudad, te das cuenta de que Oporto seguirá desgastándose muchos siglos más sin llegar a desaparecer nunca y sin experimentar cambios perceptibles en la escala temporal del ser humano-turista. Entonces comprendes el sosiego de sus habitantes, que listillos!
Un beso cuñao

Responder

Tu e-mail es privado. No se mostrará en el comentario.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de e-mail y web se convierten en links automáticamente.
Más información sobre opciones de formato
Debes reconocer el texto de esta imagen.
Si no puede ver la imagen recargue la página