Pese a la banalidad, y como ya que se acercan las elecciones, les copio un trozo de un artículo cuyo contenido completo pueden encontrar en El incordio, un blog de un tipo que está siempre muy enfadado pero que aún así les recomiendo porque su redactor suele mezclar su combatividad con unas dosis de idealismo que lo hacen, a mis ojos, un avispado ingenuo, lo que me provoca bastante simpatía. Señores: es la hora de recordar. Es la hora de recordar que el candidato sociata es el candidato de la continuidad, es el candidato del closismo, es la candidatura que nos robó la ciudad y que echó de ella a muchos de nuestros conciudadanos. Es la candidatura de la especulación urbanística brutal -igual o quizá aún mayor que la porciolesca-, es la candidatura que nos ha convertido a todos en camareros de oficinistas y guiris, la candidatura que nos ha robado, con la ciudad, nuestra propia identidad de barceloneses. Es la candidatura que nos ha robado espacio a los peatones, es la candidatura de un transporte público asqueroso, insuficiente y caro. Es la candidatura del mobbing inmobiliario, de la transformación de barrios enteros en ghettos para pobres y en ghettos para ricos. Es la candidatura, en definitiva, de la traición alevosa al ciudadano. Y es la candidatura del tramposo que ha trasladado a hexacostés la fiesta de Pentecostés solamente por intereses electoralistas y de partido.

Es la hora de recordar que las candidaturas de IC-V y etcétera y ERC son las candidaturas de los cómplices; cómplices en ocasiones y comparsas en otras pero siempre implicados en las operaciones tóxicas del closismo. Como mérito propio e identificativo añaden, además, el agobiante buenrollismo que obstaculiza hasta lo imposible el despliegue de políticas sociales coherentes y que está provocando que los ciudadanos paguemos mucho cuento disfrazado de beneficio social.

Es la hora de recordar que las candidaturas de CiU y del PP son las del clientelismo y las de la corrupción urbanística costera (la barcelonesa no, porque esta todavía no la han pillado), las de la política altiva, encabronante y a ladrillazo limpio; es la hora de recordar, en definitiva, que aunque lo parezcan, no son alternativas de nada, que son los mismos males con otras caras.

¿Qué alternativa propongo? Ninguna. No la tengo. No la hay, dentro del Sistema. O cambiamos este o no salimos de la miseria.

Haga cada cual lo que pueda o lo que le parezca el jodido día 27. Yo dedicaré la campaña electoral y el día de reflexión, como siempre, a tratar de establecer con qué voto (o no-voto) puedo hacerles más daño a todos. Sugiero -solamente sugiero- que cada cual haga lo mismo.

Pero lo verdaderamente importante es no olvidar. La amnesia nos pierde, es nuestro mal político más evidente. Nos juegan una putada detrás de otra y las olvidamos en apenas semanas o incluso menos, ahogadas en promesas de oropel que, encima, tampoco nos creemos. Debemos recordar, recordar mucho, recordarlo todo.

Hay que darles duro. No tengo otro mensaje.

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