Enviado por Ciclotimico el Lun, 14/05/2007 - 14:48.
Sin demasiado sentir, debo contestar negativamente a la primera pregunta formulada. No W., no suelo reconocerme en casi cualquier cosa. De facto no me reconozco ni por las mañanas al ver asomar ese extraño ser empecinado en repetir milimetricamente cada uno de mis gestos; obscenos o no. Descarto por completo cualquier teoría de la conspiración en la que se nos avise y afirme de la vigilancia a la cual nos someten estos seres con la intención de suplantar nuestras identidades para acabar conquistando el planeta. Lo descarto rotundamente; de la misma manera que descarto la idea de que tenga algo que ver conmigo o decir sobre mí. Sin demasiado sentir, reconozco no reconocerme ni por las mañanas, ni por la noche, ni durante el transcurso del día. ¿Cómo iba entonces a reconocerme en casi cualquier cosa? Imagínese por un instante la redondez del planeta. Imagine pues que su vista la cruza y topa con usted. ¿Se reconocería vista por detrás? ¿Que ve usted ahora, W; presente o futuro? Me tienta usted, W., a invitarla a que me permita reconocerme en su propio cuerpo, quizá encuentre parte de mí en usted y acabe suplantándola completamente. Aún así; no lo haré. Aunque, ya lo hice ¿verdad?.
En realidad, W., continua usted leyendo linealmente. Lución no es intrascendente. Lo dejó usted aquí, en Tabernil, como un comentario más; yo solo lo adopté, le di de beber, de comer, lo puse un poco en forma y se lo entregué. !Y le sonó bién¡. Debería usted tener más paciencia con los animalitos. Un poco de cuidados y algo de cariño y acaban dejando de ser intranscendentes, banales (vana lid ad líbitum) o 'desiluciónantes'. Siento tener que afirmar que el Oso aquí ni pincha ni corta; no hay lugar para él. En cuanto al palco...¿cómo se ve la tierra desde la luna? Desde arriba las cosas siempre se ven pequeñas, insignificantes, y cuando más arriba escalamos, más detalles nos perdemos.
El señor Benjamin Nazka está totalmente exculpado y agradezco de él su súblime intelingencia para olvidar lo que hay que olvidar y recordar lo innecesario. Le sugiero W. que al igual que yo, le perdone -con o sín alcohol-; pués parte de la explicación que tanto requiere ya le ha sido mostrada.
Sobre 'e'... a mi también se me escapa la vida de las manos
Sin demasiado sentir, debo contestar negativamente a la primera pregunta formulada. No W., no suelo reconocerme en casi cualquier cosa. De facto no me reconozco ni por las mañanas al ver asomar ese extraño ser empecinado en repetir milimetricamente cada uno de mis gestos; obscenos o no. Descarto por completo cualquier teoría de la conspiración en la que se nos avise y afirme de la vigilancia a la cual nos someten estos seres con la intención de suplantar nuestras identidades para acabar conquistando el planeta. Lo descarto rotundamente; de la misma manera que descarto la idea de que tenga algo que ver conmigo o decir sobre mí. Sin demasiado sentir, reconozco no reconocerme ni por las mañanas, ni por la noche, ni durante el transcurso del día. ¿Cómo iba entonces a reconocerme en casi cualquier cosa? Imagínese por un instante la redondez del planeta. Imagine pues que su vista la cruza y topa con usted. ¿Se reconocería vista por detrás? ¿Que ve usted ahora, W; presente o futuro? Me tienta usted, W., a invitarla a que me permita reconocerme en su propio cuerpo, quizá encuentre parte de mí en usted y acabe suplantándola completamente. Aún así; no lo haré. Aunque, ya lo hice ¿verdad?.
En realidad, W., continua usted leyendo linealmente. Lución no es intrascendente. Lo dejó usted aquí, en Tabernil, como un comentario más; yo solo lo adopté, le di de beber, de comer, lo puse un poco en forma y se lo entregué. !Y le sonó bién¡. Debería usted tener más paciencia con los animalitos. Un poco de cuidados y algo de cariño y acaban dejando de ser intranscendentes, banales (vana lid ad líbitum) o 'desiluciónantes'. Siento tener que afirmar que el Oso aquí ni pincha ni corta; no hay lugar para él. En cuanto al palco...¿cómo se ve la tierra desde la luna? Desde arriba las cosas siempre se ven pequeñas, insignificantes, y cuando más arriba escalamos, más detalles nos perdemos.
El señor Benjamin Nazka está totalmente exculpado y agradezco de él su súblime intelingencia para olvidar lo que hay que olvidar y recordar lo innecesario. Le sugiero W. que al igual que yo, le perdone -con o sín alcohol-; pués parte de la explicación que tanto requiere ya le ha sido mostrada.
Sobre 'e'... a mi también se me escapa la vida de las manos