¿Puedo llamarle “querido” sin connotaciones sentimentales, sexuales, o de cualquier otra índole? ¿Simplemente “querido” sin ninguna ironía?
Vera, usted no podrá reconocerse nunca si pretende hacerlo mirándose al espejo, es imposible. El espejo le devuelve una cara y un cuerpo que son suyos, si, pero eso no es usted. Asi que si en algo no puede reconocerse es en esa cosa tan familiar como ajena. Aunque tampoco debería hacer gestos obscenos a la cosa, no tiene culpa de nada.
Siendo consecuente con lo anterior tengo que decir que no, no me reconocería de espaldas mucho más que de frente. Y siendo aún más consecuente tiene usted permiso para reconocerse en mi cuerpo, sin duda se sentiría usted más familiar que con el suyo propio ¿no es siempre así?
Yo no diría que me suplantó, aunque desde luego pareció entenderme bastante bien, de eso no hay duda. Me parece que eso es ponerse no solo en el lugar del otro, es ser el otro. Bastante impresionante, tengo que reconocerlo.
Tiene usted razón, soy lineal y leo como tal. En mi descargo he de decir que “sabía”. De algún modo que no puedo explicar sencillamente porque no sé porqué sabía, que algo tenía que ver. Pero como no me releo no caí en mi error. Sólo lo sabía, porque sí.
Aunque no tenemos el mismo concepto de intrascendencia y banalidad. Para mí algo banal es eso que no merece atención (la mía), pero algo intrascendente puede ser, de hecho la mayoría de las veces lo es, fundamental e interesante. Siento que el oso no pinche ni corte, se le podía sacar mucho jugo.
Y ahora escuche: ¿Cree que un águila ve las cosas de cerca y luego se aleja? ¿No será que tiene una visión muy amplia y termina acercándose solo a eso tan pequeño, e interesante, que le llama la atención? ¿Cómo observa usted los cuadros? ¿No es cierto que se aleja y luego se acerca a ese detalle que le conmueve? Si permanece cerca de todo es imposible que tome interés por nada, no tendrá perspectiva.
Señor Nazca, nunca le reprocharía seriamente. Me gusta usted mucho, aunque no entienda que pueda comprender cosas y ser muy lerda en otras. Yo tampoco lo comprendo pero tengo la ventaja de estar más acostumbrada a mi misma, cuando bebo y cuando no.
Querido Ciclotímico:
¿Puedo llamarle “querido” sin connotaciones sentimentales, sexuales, o de cualquier otra índole? ¿Simplemente “querido” sin ninguna ironía?
Vera, usted no podrá reconocerse nunca si pretende hacerlo mirándose al espejo, es imposible. El espejo le devuelve una cara y un cuerpo que son suyos, si, pero eso no es usted. Asi que si en algo no puede reconocerse es en esa cosa tan familiar como ajena. Aunque tampoco debería hacer gestos obscenos a la cosa, no tiene culpa de nada.
Siendo consecuente con lo anterior tengo que decir que no, no me reconocería de espaldas mucho más que de frente. Y siendo aún más consecuente tiene usted permiso para reconocerse en mi cuerpo, sin duda se sentiría usted más familiar que con el suyo propio ¿no es siempre así?
Yo no diría que me suplantó, aunque desde luego pareció entenderme bastante bien, de eso no hay duda. Me parece que eso es ponerse no solo en el lugar del otro, es ser el otro. Bastante impresionante, tengo que reconocerlo.
Tiene usted razón, soy lineal y leo como tal. En mi descargo he de decir que “sabía”. De algún modo que no puedo explicar sencillamente porque no sé porqué sabía, que algo tenía que ver. Pero como no me releo no caí en mi error. Sólo lo sabía, porque sí.
Aunque no tenemos el mismo concepto de intrascendencia y banalidad. Para mí algo banal es eso que no merece atención (la mía), pero algo intrascendente puede ser, de hecho la mayoría de las veces lo es, fundamental e interesante. Siento que el oso no pinche ni corte, se le podía sacar mucho jugo.
Y ahora escuche: ¿Cree que un águila ve las cosas de cerca y luego se aleja? ¿No será que tiene una visión muy amplia y termina acercándose solo a eso tan pequeño, e interesante, que le llama la atención? ¿Cómo observa usted los cuadros? ¿No es cierto que se aleja y luego se acerca a ese detalle que le conmueve? Si permanece cerca de todo es imposible que tome interés por nada, no tendrá perspectiva.
Señor Nazca, nunca le reprocharía seriamente. Me gusta usted mucho, aunque no entienda que pueda comprender cosas y ser muy lerda en otras. Yo tampoco lo comprendo pero tengo la ventaja de estar más acostumbrada a mi misma, cuando bebo y cuando no.
Y el relato sigue estando bien