Julio de 2006

Magnética

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Observen bien la puerta de aquel supermercado, la que está precisamente a la derecha de la que dice no pasar y a la izquierda de la que pone salida. Las tres se encuentran cerradas, porque son las 10.08 AM y los supermercados no abren tan temprano, aunque nadie parece concordar conmigo en este importante punto, pues insisten en que los supermercados abren a las 10.00 AM, al menos en nuestra cultura latina, pero yo no les creo, porque como verán, si ustedes son capaces de ver sin prejuicios y con la mente abierta, la mayoría de quienes me rodean en esta ciudad parecen vivir en un estado de febril semiinconsciencia que no les permite ver "más acá" de lo evidente. Siempre están buscando explicaciones complejas para todo, nunca se conforman con la realidad que tienen ante sus propias narices y eso por pura vanidad, porque no quieren reconocer que son parte de un todo urbánico y que deben fundirse con la geografía de la city que han elegido como su hogar.

Lun, 03/07/2006 - 01:57

Toma esta flor

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La que te ofrecen Marta Valdés y Martirio, Chano y Colina en El Rinconcillo, la del disco Flor de Piel (de 1999 producido por Martirio y Raúl Rodríguez). Poesía de ésa que se concibe para ser cantada mimando la voz, que se escribe para ser tocada con delicadeza en los dedos y de la que se espera que alguien la escuche con necesidad, se la haga suya… y la cante, la toque o la baile.

Vie, 07/07/2006 - 12:29

Diario de abordo

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Son casi las doce de la noche y afuera todavía es de día...Siempre he tenido cierta debilidad por estas latitudes, creo que aunan extremos de una manera muy poco llamativa... Personalmente me encanta la sensación aséptica de civismo que se respira en los países escandinavos, me da tranquilidad mezclada con cierta sensación de libertad... Lástima que este sólo de paso, me encantaría quedarme al menos un par de semanas más pero mi destino es otro y tiene nombre de río: Mekong...

Sáb, 08/07/2006 - 02:15

Fe de ratas

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Quiso enmendar un error y, en su ignorancia, tituló la sección Fe de Ratas. La casualidad se las ingenió para que por allí pasara un gordo ejemplar, dientes prominentes, largos bigotes, ralo pelo gris, lector ávido, manipulador de masas, influyente repartidor de ideas, que creyó ver la luz en el fondo del texto, el comienzo y el fin, la medida última de todas las cosas. Así, pocos años después, desde las costas australianas hasta las frías mesetas de Alaska, todos los roedores profesaron una única fe, escueta, inteligible, salvadora de almas.

Decía: En la página 27, donde dice «que no» debe decir «queso».

Benjamin Nazka

Mar, 11/07/2006 - 15:05