Agosto de 2006
micro-hits
Aunque en Tabernil apostamos más por el contenido original que por la cita, glosa, homenaje o plagio directo -llámelo usted como quiera- de terceros, algo que resultará más que obvio para cualquiera que frecuente nuestras páginas, en algunas ocasiones la tentación resulta demasiado fuerte, irresistible.
La sección de micro-hits de Tabernil, liderada por Vira-Sol y abordada medio a traición por Le tenemos vigilado, es una sección que, salvo sorpresa, ha concluído ya su andadura, pues nació para sacar a la luz algunas joyas del género y ese objetivo ha quedado ya cumplido.
No obstante, cuando nuestro insigne colaborador Monsieur Lange se puso en contacto con la redacción de la revista para enviarnos el nuevo micro-hit que hoy les ofrecemos, tras algunos instantes de lógica vacilación, decidimos unánimemente (ayudados por los calores veraniegos) que el genio de Dalí iba a funcionar perfectamente, por un lado, como broche de oro -inmejorable, aunque probablemente inmerecido- a los micro-hits de Tabernil, y por otro como artículo que inicia este primer agosto tabernilero a que nos enfrentamos.
Mar, 01/08/2006 - 09:00
Beto Stocker | Cuentos
Curiosa figura ha producido esta mañana la fila. Su objetivo es la puerta número uno, su cabeza está ahí, frente a esa puerta, pero su cola... ¡Quién sabe! Por ahí, dos calles más atrás, dos calles que en su conjunto forman la letra «L». L de «lenta» pensó Rafael y sonrió un poquito. Las cuatro arrugas de su cara se estiraron y desplegaron, dejando claro a quien quisiera ver, la tersura y limpieza de su rostro; piel tostada de nacimiento, ni negra ni blanca, sino en el punto ideal de cocción. Cualquier europeo quisiera imitar semejante cutis, pero no lo conseguiría ni con innumerables sesiones de rayos uva. Bajito, pero absolutamente bien constituido. Es más, la proporción de su cuerpo era casi perfecta dentro de sus fronteras reducidas, destacándose por sobre todo una hermosa cabeza de un pelo más negro que la noche, y unos ojos pardos que parecían mirar para dentro más que para afuera.
Hacía tanto frío esa mañana, que el único movimiento que se permitían los que ya estaban en la fila para saludar a los recién llegados, era una especie de semi giro rígido y apretado. Los hombres con las piernas totalmente pegadas unas con otras para que no pasara ni una brizna de aire por en medio, con las manos arremetidas dentro de los bolsillos del pantalón, los brazos endurecidos y estirados al máximo apretando alguna carpeta bajo la axila, y con la barbilla medio incrustada en el pecho. Las mujeres lo mismo, pero casi siempre con sus manos enguantadas y bien sujetas -como si orasen- a la altura del cuello, y realizando el giro salutatorio con pequeños saltitos.
Mié, 02/08/2006 - 09:10
Monsieur Lange | Tabernas de Tabernil
He aquí un bar bodega con doble personalidad. El mayor ejemplo de trastorno bipolar bodeguero que yo haya visto jamás.
De día sería un bar bastante corriente -jubilados jugando a las cartas o al dominó en la terraza, gente en la barra haciendo el vermut, el vinito, las olivas, la cañita- de no ser por los camareros. El dueño, un gran tipo física y personalmente, además de tener un ojo de cristal viste uno de esos delantales con bolsillo extragrande donde puede albergar perfectamente 300 ó 400 monedas. Su ayudante padece una extraña tartamudez y grita mucho; parece que esté enfadado contigo pero en realidad te está diciendo: ¿le pongo otra copita? Se puede reconocer al neófito del Farré por su reacción ante este peculiar camarero. Hasta aquí el Farré de día.
Jue, 03/08/2006 - 00:09
Benjamin Nazka | Tabernas de Tabernil
En esta ciudad acomplejada que sin demasiado acierto y con excesivas prisas trata, a la sombra de un museo grande, de modernizarse, pulirse, abrillantarse y dar esplendor por todos los rincones como si quisiera ocupar un sillón de la Real Academia. En esta ciudad que va poblándose a ritmo implacable de barandillas de aluminio, fachadas acristaladas y luces de neón. En esta ciudad, digo, había un... -no sé cómo llamarle-, un bar, o un pub, en cualquier caso un lugar abierto al público en el que servían copas durante buena parte de la noche. Había -ya di con la palabra- un antro llamado «28». Hoy, ya arrasado por los tentáculos de la asepsia galopante, me corresponde recordarlo, cerrar los ojos y recomponer lo que mis fragmentarias visiones deformadas por la ebriedad me permitan.
Jue, 03/08/2006 - 23:12
Núria Solé | Excusas | micro-textos
(Piccirida1)
Palerm, 26 de juliol de 2006.
Intento retrobar les petjades perdudes de la meva memòria a la ciutat de Palerm. Entre aquests carrers de gent de pell fosca i crits hi ha una part de la meva vida. Però no són les meves passes el rumor que sento, les meves orelles escolten l'últim sospir de Rita Atria: Avui fa 14 anys que es va suïcidar a Roma quan només tenia 16 anys.
 L'atemptat que va acabar amb la vida de Paolo Borsellino
La Rita em parla a cau d'orella i m'explica que li hagués agradat viure més temps. Que la mort la persegueix i que l'únic que desitja és anticipar-se-li. Ella, a picciridda, no vol ser una víctima dels seus enemics.
La família havia posat fi a la seva infància. La família mafiosa havia acabat amb la família de sang. Només uns anys abans de la mort de Rita el seu pare i el seu germà van ser brutalment assassinats. La màfia estava en peu de guerra.
Rita! no em miris amb aquesta tendresa. Els teus ulls de nena em fan mal.
Rituzza va anar a veure a Paolo Borsellino i va trencar el codi mafiós més ancestral, el silenci. La mare sempre li havia dit que la roba bruta no havia de sortir de casa. La nena, però, decideix estendre-la, els balcons de casa s'havien d'obrir i ventilar.
Ella només és una adolescent que té memòria i somnia per les nits. Només és una nena que va entendre massa aviat que passava dintre les quatre parets de casa seva. La mort del seu pare va ser l'explicació del perquè de tots aquells homes que entraven i sortien de casa. Aquells homes silenciosos eren l'altra família, la súper família protectora, que ella amb molta cura havia emmagatzemat en la seva memòria. Coneixia els seus rostres i els seus noms.
Dom, 06/08/2006 - 23:01
Titus | Buscando a Kurtz
Acabo de llegar a la República Socialista de Viet Nam... Después de un minucioso control por parte de las autoridades, me dispongo a recorrer en motocicleta los siete kilómetros que me separan del puesto fronterizo de Chau Doc, una de las ciudades puerta del Delta del Mekong... Aquí todo gira en torno al río, él es el que marca la actividad cotidiana... Me atrae esta simbiosis casi perfecta entre la tierra firme y el agua... Las casas sujetas en volandas por cañas de bambú se sitúan en la misma riba del río dándote la bienvenida al pasar en canoa... Se respira olor a pescado por todas partes, hedor en ocasiones, y vida ajetreada pero a la vez sencilla y tranquila... Mañana seguiré remontando el Mekong hacia el norte, me espera el mercado flotante de Can Tho... Esta noche dormiré entre monosílabos y sombreros cónicos.
Titus
Jue, 10/08/2006 - 16:16
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Comentarios recientes
Esto bien podría titularse...
Muy suelto veo yo a su alter...
A mí me encanta que las...
Aunque todo el mundo sabe...
Hola Pe fue un placer...