Hace tiempo que no escribo aquí ni registro mi voz analógica en digitales códigos binarios (los ceros y unos que por lo visto mantienen en pie todo este cotarro sin que sepamos explicarnos muy bien como narices lo consiguen). No cuento historias ni espanto fantasmas ni me masturbo en la cara de los que leen o en los oídos de los que escuchan y mucho menos en los cerebros de los que procesan. Hace mucho que no hablo en blanco y negro o en graves y agudos aquí y creo que me debo una explicación antes de reanudar esa tarea.
Abril de 2007
És...
Ramon Vira-Sol | micro-textos— És estrany — va dir el mamut mentre pitjava el botó del semàfor perquè es posés en verd.
Ramon Vira-Sol
Con la SGAE hemos topao
TaberNEWSInterrumpimos la emisión para dar cuenta de la increíble concesión que pretende dar el Gobierno de España a una empresa privada que gestiona los derechos de autor de sus socios.
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El final de la mascarada
Actualización 12-04-07:
Tocan retirada
Mirar a todas partes
La suicida | micro-textos | Sección abiertaPoca gente es consciente del momento exacto de su muerte. No me refiero al momento vital en el que esta acontece sino al momento preciso. Uno puede predecir que la muerte le llegará en la senectud o dentro de un año, en el caso de que el médico le diagnostique uno de esos males que corren desbocados por el cuerpo alimentándose de la vida que éste contiene y de la que jamás se empacha. Uno puede vaticinar que será en las próximas horas, quizá minutos, pero en el justo momento de producirse el desenlace se diría que uno tiene la mente en otra parte, ocupándola en otras cosas que no sólo no son la muerte sino que, sospecho, están en sus antípodas (ojalá supiéramos en qué cosas, ojalá pudiésemos capturar los vivos ese último pensamiento del moribundo, ese Rosebud; ¡aprenderíamos tanto!). Cuando la muerte aparece, rápida y dulce uno piensa que le quedan aún unos segundos al menos; que tendrá tiempo de componer un poco mejor el rompecabezas que le ocupa; que sus retinas recogerán, por última o quizá penúltima vez, la imagen de la persona, el objeto o el paisaje amado.
Agua
Mercedes Parada | La silla telúricaEnorme, infantil, el agua.
Si me olvido de mí aparece fría,
el fondo verde,
manos que respiran como pulmones.
El viaje vital de un sueño,
largo, lento, horriblemente
disparatado.
Si me olvido están las plantas
que pueden hacerte llorar.
Me cubro toda la cabeza
y con su olor desaparezco.
Suenan los invisibles
Cric, crac, ric, rac,
Seamos sinceros (IV). Literatura social
Ciclotímico | LadridosUn Estado es quien tiene el «monopolio sobre la violencia legítima».
—Maximilian Weber—
Llevo algunos meses subseccionado en silencio; escuchando los alrededores de mi vida intentando comprender. Escucho atentamente a los que su posición social les permite opinar en singular o en plural, escucho —entre cafés— conversaciones ajenas violadas por mis oídos, te escucho a ti y, de tanto en tanto, me sorprendo escuchándome a mí.


Comentarios recientes
Esto bien podría titularse...
Muy suelto veo yo a su alter...
A mí me encanta que las...
Aunque todo el mundo sabe...
Hola Pe fue un placer...