Disfrútenlo con sal y pimienta...
Agosto de 2007
Libros que nunca leeré - Me miento
Ciclotímico | LadridosÚltimamente difiero. Difiero aplazando mi obligada publicación mensual y difiero disintiendo en el seno de mi bipolaridad, obligándome a leerme en diferido; una acepción no considerada en 1780 por la imposibilidad en su ejecución… Y es que últimamente ando escaso de recursos y asímismo de juicios; no deseo ni recurrir a la cordura ni esperar la pronunciación de sentencia y, sin seguir pareceres, encuentro semejanzas de difícil imitación. ¿Se apoderó la absurdidad de mí? No conteste vigésima sexta; mucho temo que mi condición ciclotímica puede aina desvanecer.
Chesterton: La importancia de ser gordo
Monsieur Lange | Tradición Tabernil
El gordo Chesterton
Es importante ser gordo. Y digo ser, no estar. Me refiero a la perenne voluptuosidad de cuerpo y espíritu que implica, inevitablemente, una cosmovisión particular.
Ver a un señor gordo, de pesados y lentos movimientos, con su andar gallináceo, es un espectáculo digno de observar. A veces me quedo mirando a un gordo y me digo: he ahí a un ser superior. Un ser que, consciente de su pesada carga, se toma las cosas como si no le afectaran; mira el tiempo de otro modo y parece reírse de nuestras prisas y de nuestros ridículos intentos por estar ágiles, sanos y en conexión con este absurdo mundo que nos envuelve. El gordo sabe que no encaja en este mundo y por eso es capaz de observarlo desde una distancia que sólo los kilos de más pueden proporcionar.
Creo sinceramente que la gordura es un atributo esencial para entender al gran G.K.Chesterton, ese señor que una vez se levantó en un autobús para ceder el asiento a tres señoras. Por encima de gustos literarios, creencias religiosas e ideologías, Chesterton contagia a partir de sus escritos y de su manera de entender el mundo una alegría vital desmesurada y, paralela y casi inevitablemente, un odio feroz a un mundo que se torna –ya lo advertía hace cien años- aburrido, calculador y aséptico. Advirtió a una edad temprana que la autoridad recalaba en el convencionalismo. Cuando descubrió el sistema educativo lo describió así: “ser instruido por alguien que yo no conocía, acerca de algo que no quería saber” (Autobiografía).


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Esto bien podría titularse...
Muy suelto veo yo a su alter...
A mí me encanta que las...
Aunque todo el mundo sabe...
Hola Pe fue un placer...