Fe de ratas

Quiso enmendar un error y, en su ignorancia, tituló la sección Fe de Ratas. La casualidad se las ingenió para que por allí pasara un gordo ejemplar, dientes prominentes, largos bigotes, ralo pelo gris, lector ávido, manipulador de masas, influyente repartidor de ideas, que creyó ver la luz en el fondo del texto, el comienzo y el fin, la medida última de todas las cosas. Así, pocos años después, desde las costas australianas hasta las frías mesetas de Alaska, todos los roedores profesaron una única fe, escueta, inteligible, salvadora de almas.

Decía: En la página 27, donde dice «que no» debe decir «queso».

Benjamin Nazka


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http://www.tabernil.com/2006/07/fe_de_ratas