Angkor es uno de aquellos lugares en el mundo capaz de dejarte pasmado... Llamado a ser una de las siete maravillas del mundo moderno, junto a las pirámides de Gizeh, el Taj Mahal, etc. es hoy el símbolo de la nación camboyana (hasta la misma bandera del país lleva dibujada en el centro la vista frontal de Angkor Wat). Construído por la civilización khmer entre los siglos VIII y XIII, civilización de grandes guerreros influenciados por la mística y la iconografía hinduísta, hoy es un inmenso complejo de piedra presa de la vegetación tropical y el flujo continuo de turistas, en su mayoría japoneses. Pero al margen de estos datos que nos sirven para situarlo y tras recorrer más de una treintena de templos durante tres dias, hoy no puedo evitar hacerme dos preguntas: ¿queda alguien en Japón?... y... ¿quién demonios ha esculpido toda esta piedra?... Llegados a este punto sólo me queda hacer un ejercicio que intento repetir siempre que el lugar y las condiciones lo permiten: se trata de permanecer unos minutos o incluso unas horas en solitario, observando en silencio, y dejarse llevar por la imaginación para intentar conectar con las civilizaciones perdidas que algún día habitaron el lugar... Conectar no se si conecto, pero me quedo en un punto de regale que no es poco...
Titus