Aunque en Tabernil apostamos más por el contenido original que por la cita, glosa, homenaje o plagio directo -llámelo usted como quiera- de terceros, algo que resultará más que obvio para cualquiera que frecuente nuestras páginas, en algunas ocasiones la tentación resulta demasiado fuerte, irresistible.
La sección de micro-hits [1] de Tabernil, liderada por Vira-Sol [2] y abordada medio a traición por Le tenemos vigilado [3], es una sección que, salvo sorpresa, ha concluído ya su andadura, pues nació para sacar a la luz algunas joyas del género y ese objetivo ha quedado ya cumplido.
No obstante, cuando nuestro insigne colaborador Monsieur Lange [4] se puso en contacto con la redacción de la revista para enviarnos el nuevo micro-hit que hoy les ofrecemos, tras algunos instantes de lógica vacilación, decidimos unánimemente (ayudados por los calores veraniegos) que el genio de Dalí iba a funcionar perfectamente, por un lado, como broche de oro -inmejorable, aunque probablemente inmerecido- a los micro-hits de Tabernil, y por otro como artículo que inicia este primer agosto tabernilero a que nos enfrentamos.
Por ello, queridos lectores, queremos ofrecerles la posibilidad de que escuchen la voz del controvertido pintor en uno más de sus múltiples y habituales alardes de genialidad daliniana, no sin antes disculparnos, más o menos a partes iguales, tanto con los herederos del pintor como con «les noies de Vic». Les dejo con él.
La (inexistente) redacción.
|