Lo que un día pudo ser...

[Música by Yann Tiersen. Le Matin -Les Retrouvailles-]

Te pensé un interminable día, con sus horas recorridas, acompañante de mi mano.
Te pensé por las calles paseando, bajo el aliento cercano de un amor susurrado.
Te pensé siempre a mi lado de inagotable andar,
eterno día, fugaz estela, de una vida compartida.
Tropecé con tu sueño y no me supe levantar.

Ahora crezco en la solitaria sombra perdida de lo que alguna vez,
sólo alguna vez hubiese podido ser.
Alzo al viento tus recuerdos vividos o, tal vez, soñados y
en gris se esparcen, imágenes roídas, lejanas muescas mostrando
la brecha que a tu paso labraste.

Te soñé andando
junto a mi
Me soñé paseando
a tu lado
un único y eterno día.

En la soledad arrastrada de mis pasos, calle arriba calle abajo,
continuo buscando una ventana que guarde un rincón para mí.
Se apagó la luz de tu habitación
invisible mi cuerpo quedó.
Y en el trasiego arrastrado de mi vida, paso a paso, se suceden
fachadas impregnadas de miradas
micro-mundos inalcanzables que
agotado me dejaron de tantas veces que los quise trepar.

La presencia hermética de un recuerdo anacrónico
arremete contra el sueño que nunca conciliaré.
Solo queda encontrar la imagen de ese día
en que mi mano,
por primera vez aprendió
a dejar de sujetar.
¿Cuándo aprenderé a vivir sin ti?

Ciclotímico


Dirección del artículo original:
http://www.tabernil.com/2006/11/lo_que_un_dia_pudo_ser