Diario de F. (VI)

Miércoles
A medida que este diario va creciendo conmigo, mis lecturas se van alejando progresivamente de la ficción. Esto ocurre de manera natural. No es una búsqueda sino un encuentro; la experiencia personal alejada del discurso; la confesión -a veces falsa- al oído.
Ya Julio César escribía sus crónicas en tercera persona para dar objetividad a sus futuros lectores; sabía que escribía para la posteridad. Vanidad mayúscula.
También los diarios de Gide, de Pla, de Gombrowicz, de Stendhal estaban destinados irremediablemente a su publicación. Ricardo Piglia dice irónicamente que toda su obra no es sino una excusa para la publicación de su secreto, y al parecer monumental diario.
¿Y la figura del diarista anónimo? ¿Sabe para quien escribe? ¿Por qué dialoga si dice escribir para el mismo? Y si no dialoga, ¿para qué escribe?

Jueves
Escribir por el mero hecho de escribir, para ordenar -aún torpemente y de manera caótica- sentimientos y sensaciones encontradas; como simple ejercicio. Sin pretensiones ni miedos. La actividad es enemiga de este ejercicio. Quizá los días más intensos de nuestra vida quedan al margen de lo descrito. VALE.

Sábado
Comiendo unos deliciosos callos en un restaurante y soportando en la mesa de al lado y en la televisión una serie de gilipolleces que parecen no tener fin. La filosofía ha intentado ofrecer una definición del ser humano para diferenciarse de los demás seres vivos. Así Aristóteles acuñó la idea de que el hombre es un animal racional; una idea que se da como válida y que permanece pese a que nuestra historia se empeña en negarlo casi a diario. Montaigne, que decidió ya en 1576 hacerse grabar una medalla con el lema ME ABSTENGO debido a las interminables guerras entre hugonotes y católicos escribió sin ánimo de categorizar: el hombre es un animal que guisa. Escucho, saboreo los callos y estoy con Montaigne.

Domingo
La moda del patriotismo vuelve una y otra vez como el fútbol los domingos. Sus seguidores son constantes, implacables y muy pesados. Recuerdo una anécdota que contaba el novelista Juan Benet durante su mili en los años duros del franquismo (que fueron todos). Parece ser que un recluta le preguntó a su sargento:

- Sargento, ¿qué es el patriotismo?
- A ver chaval, tú cuando ves a un francés ¿no te da rabia?
El recluta pensativo dice: Pues sí.
- Pues eso es el patriotismo

Voilà.

Monsieur Lange


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