
Te continúo mirando, te continúo escuchando.
Sueño que estoy aquí, creo que me acordaré después.
Solo el dolor nos engancha,
se clava como si fuéramos peces,
y tú, mi pequeña, la que no para de tirar hacia el exterior.
El ansia se come y todo entra con patatas.
Un día tendré más de ochenta pensamientos
y los guardaré dentro del cajero automático.
El tiempo va, hacia atrás, hacia delante, hacia atrás, hacia delante...
Cuentos rotos y cartas que el calor del aliento del tiempo
llenará con un moho frío y desagradable.
La vida continúa ahora,
después no sé, puede que me vaya a pescar.
Me acerco a mi armario
todas las cosas cantan canción de sueño,
las miro y están vivas.
Mercedes Parada