Carta semi-abierta a Monsieur Lange

Apreciado Monsieur Lange,

le escribo para confesarle que, ayer, mientras leía el diario de F. que usted está publicando en la revista literaria Tabernil, tuve una sensación extraña. Pensé que ese diario que usted ha empezado a publicar de manera fragmentaria ya lo había leído antes, y supuse, también, que refrescando mi mala memoria podría encontrar el guiño que usted estaba proponiendo a sus lectores.

Grata sorpresa tuve esta mañana al confirmar que el texto no es más que suyo, y grata sorpresa también, pensar que he tenido la sensación de haberlo leído a usted antes sin haberlo podido leer. Pero, ¿es posible encontrar en sus palabras, palabras que ya me son conocidas?

Esta sensación me está provocando un sentimiento de intimidad profundo entre usted y yo que no sabría describir. No se muy bien el porqué sus palabras suenan a mis oídos como palabras de la memoria. ¿Serán los cigarrillos compartidos en nuestras discusiones en el salón de casa? Quizás la clave de todo esté en nuestros amigos comunes, en esas charlas interminables que mantenemos todos con todos a pesar de la distancia, ese universo imaginario que poco a poco vamos creando sin darnos cuenta.

No me gustaría despedirme sin decirle antes que he saboreado sus dulces palabras de ironía con mucho deleite, y que su arte, si me permite, se acerca mucho al un autor que yo adoro especialmente, Svevo (¿será por el tabaco? tanto fumar nos/me obsesiona).

Bueno me despido de usted sabiendo que pronto lo voy a reencontrar a través del Diario de F. Espero verlo pronto para poderlo saludar personalmente y poder disfrurtar así de su conversación.

Un abrazo, siempre suya

Núria Solé

Salude también, por favor, a su esposa... hace mucho que no he tenido ocasión de verla.


Dirección del artículo original:
http://www.tabernil.com/2006/05/carta_semi_abierta_a_monsieur_lange