Vulgar cadáver

Ayer por la noche, algo pasado de gintonics, leí con agrado —por no decir con creciente satisfacción— el artículo de Pe. Hoy, con mi integridad más acorde con las vibraciones de los anunciantes de los periódicos, vuelvo a leerlo con el mismo irreal y sedante (de Sedaris) efecto. Debo decir de antemano, y siendo el yo de aquí y antes, que Pe posee una mezcla de ironía (léase inteligencia superior) y ternura que me resultan muy interesantes (de seductores), que me encuriosan, aunque no se pueda clasificar esa palabra-sensación. El inicio de su escrito me hizo sonreír, tan tonto como eso, y el resto me divirtió mucho. Ojo; a mí. Con gusto hubiese ofrecido a los duques (para mi su palazzo no puede ser otro que el Palazzo Vecchio) mi modesta ducha de haber conocido yo su problema y de no haber sido yo, todo hay que decirlo, una célula cancerígena empeñada, aunque no lo quiera, en reproducirse.

En su encabezado hablaba Pe de eso que es personal y transpirable. En esas 129 palabras de su empezar a decir encontré yo la chispa para escribir estas líneas tras macerarlas lo justo, supongo, junto a la resaca, en el hemisferio derecho de mi cerebro.

Y eso me hace escribir lo que a continuación tecleo sin posibilidad de renuncia: Me siento bien. Y me gusta poder decirlo.

Hoy —ayer— no he dormido. He descubierto a un humorista nuevo para mi, de madrugada, en una emisora de radio inexplorada. He escuchado a Pitingo al que oí con mi madre hace unos seis meses, cuando mi padre aún vivía, sin darme cuenta de ambas cosas. He conocido a Jo Sol. He sido consciente de que en el resumen de noticias que hace uno de mis buscadores de Internet el primer titular era la expulsión de una chica gentileza de OT y elsegundo la muerte de un poli gentileza de ETA. Y me he sentido un poco, un poquito, culpable. He dejado pasar un polvo fácil. He escrito 27 páginas (=7-11).

Me siento bien.

Gracias Pe.

Lillo


Dirección del artículo original:
http://www.tabernil.com/2008/05/vulgar_cadaver