Agua pasada

Alicia

|

El adiós salió revoloteando del interior de la boca de Alicia hasta adentrarse por los pabellones auditivos de Gato y golpear con fuerza sus tímpanos.

Adiós — Gimió Gato mientras introducía una de sus zarpas hacia el interior de su conducto auditivo externo que zumbaba estrepitosamente.

Dom, 11/03/2007 - 13:49

Amanecer

|

Has despertado. Ha despertado. No sabes donde estás. Ella está en su piso del barcelonés barrio del Raval. Entre lánguidos bostezos vuestros cuerpos se desperezan lentamente; en la lejanía del desconocimiento en algo estáis de acuerdo.

Sáb, 24/02/2007 - 20:37

Linyola

|

Algunas veces, me siento abstraído en mi propio mundo, me desbordo y caigo en una situación de mirada al vacío que suele ser bastante desagradable para la persona que está frente a mí. En esos momentos imagino, imagino pequeñas historias, pequeños momentos de la vida y los magnifico y les doy forma de tal manera que cuando los vuelvo a mirar solo llevan una pequeña simiente, un pequeño núcleo de mi realidad... todo lo demás es paja. Tú, de un soplido me has desnudado, me has convertido en espantapájaros de mi propio ser. La urraca negra ya no viene a mí, se ríe, y esparce semillas de amarillo trigo por las afueras de la finca vallada enclavada en la tierra árida constantemente calentada por los inmutables rayos del gran tintero amarillo... rabiosamente anaranjado en los atardeceres de estío.

Dom, 18/02/2007 - 21:38

Iris

| |

A veces la vida se nos complica, o nos la hacemos más difícil de lo que nuestro débil corazón puede soportar. Así pensaba Igres, un joven que andaba por las calles del barcelonés barrio de Gracia.

No hacía mucho tiempo, había descubierto un pequeño café-bar, donde la música en directo se mezclaba jolgórica con los humeantes cigarros posados en pequeños ceniceros de cristal. Botellines repletos de cerveza, infusiones servidas en taza, copas de vino rojizo y otras bebidas acostumbraban a formar círculos alrededor del humeante brasero repleto de colillas, todos juntos se dejaban oír tintineantes a ritmo de la música siguiendo libremente el compás. Cuando la armónica dejaba de hablar y se apagaba tenue la voz acariciante de unas pequeñas cuerdas vocales, todavía despuntaba algún que otro chasquido de dedos que no había podido contener la intensidad emotiva del momento.

Igres solía dejar que la espumosa cerveza besara suavemente sus labios; la saboreaba y se impregnaba de su sabor de la misma manera que se dejaba impregnar por el ambiente cálido y amable del bar. No era especialmente bueno ni malo siguiendo el ritmo que merodeaba las paredes ocres del local, solo vivía el estar ahí: escuchar buena música; observar las fotografías colgadas que ya empezaban a serle familiares; dejar bailar su imaginación y verse sorprendidamente posado en la línea de una bonita melodía, con los pensamientos ensalzados de acordes musicales y el cuerpo dispuesto a contornearse a través de la partitura, siguiendo el camino que el músico marcaba... ¿hasta cuándo? Pensaba...

Mar, 12/12/2006 - 13:39

Angelus

|
Angelus

El niño se fue. Marchó,
entre llantos y sollozos, desconsuelo de la madre.
El niño marchó. Se fue.
Ahí queda el campo desolado, en el cesto la cosecha.
El niño andó. Caminó,
entre los brazos del padre, ahora cansinos
ahora resignados.

El niño se aleja en un último adiós.
Y cae la noche, entre lágrimas de tristeza.
Y cae la noche, en una oración.

Vie, 01/12/2006 - 14:34

Lo que un día pudo ser...

|

[Música by Yann Tiersen. Le Matin -Les Retrouvailles-]

Te pensé un interminable día, con sus horas recorridas, acompañante de mi mano.
Te pensé por las calles paseando, bajo el aliento cercano de un amor susurrado.
Te pensé siempre a mi lado de inagotable andar,
eterno día, fugaz estela, de una vida compartida.
Tropecé con tu sueño y no me supe levantar.

Mié, 15/11/2006 - 19:51
Distribuir contenido