Creo que nunca en mi vida había madrugado tanto como en este verano... Y es que en este rincón de mundo estamos en plena estación de lluvias, lo que equivaldría más o menos a nuestro invierno y el sol es el que determina la actividad diaria desde que sale sobre las 5´30h hasta que se pone sobre las 18h... Sirva de ejemplo que aquí lo normal es levantarse entre las 5 y las 7 y cenar entre las 18 y las 19h, una verdadera locura para un mediterráneo empedernido como yo acostumbrado a hacerlo todo tarde, muy tarde... La sensación que se tiene aquí a las 21 o las 22h es similar a la de estar de madrugada tomándote unas copas en alguna taberna de mala muerte en nuestras tierras... Otro de los factores que se escapan a nuestro concepto clásico de invierno es el de la temperatura, a veces insufrible debido en gran parte a la humedad (entorno siempre al 90%) y al fuerte sol tropical capaz de quemarte la piel en tan solo unos minutos...
Buscando a Kurtz
El viento nos une
Titus | Buscando a KurtzUna mujer hmong con su hijo a cuestas en un fardo a su espalda me pregunta risueña de dónde soy... Pienso en mi casa por unos segundos y vuelvo la vista, las montañas son de un verde insultante... Llevo dos días recorriendo en moto las carreteras del norte de Vietnam muy cerca de la frontera con China... El paisaje es sobrecogedor, desde Lao Cai hasta Lai Chau, desde Dien Bien Phu hasta Son La... Por primera vez en muchos días tengo la sensación de estar muy lejos de casa, lejos en distancia y sobretodo lejos en el tiempo... Me mezclo entre las tribus de la zona utilizando señas y todo tipo de muecas y onomatopeyas para tratar de entablar algo que se parezca a un diálogo... Miro con fascinación sus rostros, su colorido vestuario, observo sus gestos tímidos ante una presencia extraña... Doy gracias por estar aquí, el largo viaje ya no me parece tan largo, me contento con la sonrisa de los lugareños, una sonrisa abierta e inocente que, europeos de nosotros, perdimos hace tiempo.
Titus
Viet Nam, un país sin esdrújulas
Titus | Buscando a KurtzAcabo de llegar a la República Socialista de Viet Nam... Después de un minucioso control por parte de las autoridades, me dispongo a recorrer en motocicleta los siete kilómetros que me separan del puesto fronterizo de Chau Doc, una de las ciudades puerta del Delta del Mekong... Aquí todo gira en torno al río, él es el que marca la actividad cotidiana... Me atrae esta simbiosis casi perfecta entre la tierra firme y el agua... Las casas sujetas en volandas por cañas de bambú se sitúan en la misma riba del río dándote la bienvenida al pasar en canoa... Se respira olor a pescado por todas partes, hedor en ocasiones, y vida ajetreada pero a la vez sencilla y tranquila... Mañana seguiré remontando el Mekong hacia el norte, me espera el mercado flotante de Can Tho... Esta noche dormiré entre monosílabos y sombreros cónicos.
Titus
El sur desconocido
Titus | Buscando a KurtzLos últimos días en Camboya salgo de la ruta de Angkor para adentrarme en la desconocida costa sur. La encantadora ciudad dormida de Kampot me sirve de campo base para explorar el Parque Nacional de Bokor y la costa sureste... El paisaje de arrozales se enriquece aquí con una vegetación exhuberante que me hace pensar en Kurtz... Este podría ser perfectamente el corazón de las tinieblas, un lugar donde la naturaleza y el clima te exprimen hasta el último poro de la piel, un lugar sin destino ni regreso, el mismo infierno-paraíso pintado de verde...
Titus
Los templos de Angkor
Titus | Buscando a KurtzAngkor es uno de aquellos lugares en el mundo capaz de dejarte pasmado... Llamado a ser una de las siete maravillas del mundo moderno, junto a las pirámides de Gizeh, el Taj Mahal, etc. es hoy el símbolo de la nación camboyana (hasta la misma bandera del país lleva dibujada en el centro la vista frontal de Angkor Wat). Construído por la civilización khmer entre los siglos VIII y XIII, civilización de grandes guerreros influenciados por la mística y la iconografía hinduísta, hoy es un inmenso complejo de piedra presa de la vegetación tropical y el flujo continuo de turistas, en su mayoría japoneses. Pero al margen de estos datos que nos sirven para situarlo y tras recorrer más de una treintena de templos durante tres dias, hoy no puedo evitar hacerme dos preguntas: ¿queda alguien en Japón?... y... ¿quién demonios ha esculpido toda esta piedra?... Llegados a este punto sólo me queda hacer un ejercicio que intento repetir siempre que el lugar y las condiciones lo permiten: se trata de permanecer unos minutos o incluso unas horas en solitario, observando en silencio, y dejarse llevar por la imaginación para intentar conectar con las civilizaciones perdidas que algún día habitaron el lugar... Conectar no se si conecto, pero me quedo en un punto de regale que no es poco...
Titus
Anochece en Camboya
Titus | Buscando a KurtzLas primeras palmeras aparecen como fantasmas en medio de los inmensos campos de arroz. La noche ha caído casi sin darnos cuenta y avanzamos lentamente bajo una luna que corta el silencio... Acabo de cruzar la polvorienta frontera de Poipet escuchando unos fragmentos de ópera escogidos para la ocasión, es un deseo que tenía desde que vi a Robert Duvall volar con la Cabalgata de las Valquirias de fondo... Me invade una sensación especial, o más bien una mezcla de sensaciones dentro de este infame autobús que avanza lento, lentísimo por la no menos infame carretera que lleva a Siem Reap... Anochece en Camboya.
Titus


Comentarios recientes
y yo me alegro....
me ha gustado....
oh! El curso de filosofía...
Os invitamos a visitar...
Al igual que Pe, yo también...