La experiencia ha demostrado —y no hace falta que lo haga la ciencia, que siempre llega tarde y a menudo por caminos erróneos— que el ser humano puede sentir nostalgia de algo que todavía no ha sentido o de algo que sucedió en un pasado que no le tocó vivir. Durante el siglo XIX y hasta casi mediados del siglo XX era costumbre que los asalariados —yo pertenezco a esa clase de esclavizados temporales— recibieran por su trabajo dos litros de vino al día además de la asignación monetaria pactada (siempre escasa).
Diario de F.
Diario de F. (VI)
Monsieur Lange | Diario de F.Miércoles
A medida que este diario va creciendo conmigo, mis lecturas se van alejando progresivamente de la ficción. Esto ocurre de manera natural. No es una búsqueda sino un encuentro; la experiencia personal alejada del discurso; la confesión -a veces falsa- al oído.
Ya Julio César escribía sus crónicas en tercera persona para dar objetividad a sus futuros lectores; sabía que escribía para la posteridad. Vanidad mayúscula.
También los diarios de Gide, de Pla, de Gombrowicz, de Stendhal estaban destinados irremediablemente a su publicación. Ricardo Piglia dice irónicamente que toda su obra no es sino una excusa para la publicación de su secreto, y al parecer monumental diario.
¿Y la figura del diarista anónimo? ¿Sabe para quien escribe? ¿Por qué dialoga si dice escribir para el mismo? Y si no dialoga, ¿para qué escribe?
Diario de F. (V)
Monsieur Lange | Diario de F.Jueves
A la hora de elegir mis lecturas me dejo llevar, básicamente, por dos conceptos: el azar y la simpatía hacia el autor.
El azar me ha ofrecido mis mayores satisfacciones personales, presentándose desnudo, así, sin avisar. Sus leyes, que jamás conoceremos, ordenan a su manera el mundo mucho mejor que las latosas leyes de la razón que han impuesto los hombres.
La simpatía hacia el autor es también importante para elegir una lectura. He leído a Joseph Roth porque supe que era alcohólico y oficial del añorado (al menos por mí) Imperio Austro-húngaro. Luego descubrí que es un gran escritor. Empecé a leer a De Quincey porque me enteré que pasó la mayor parte de su vida -primero por necesidad y luego por placer- bajo los efectos del opio. Ahora se ha convertido en uno de mis autores de cabecera.
Quizá sea ésta una manera poco edificante de acercarse a la literatura, pero es la mía. Me gusta y me basta.
En el universo no soy nada; para mí lo soy todo. (Senéncour: Obermann).
Diario de F. (IV) - La montaña mágica
Monsieur Lange | Diario de F.Miércoles
ALGO
Ayer hablaban en televisión -fenómeno realmente extraño- de Thomas Mann y, más concretamente, de su gran novela La montaña mágica. Entonces recordé que esa novela -que se quedó en casa de mis padres al independizarme económicamente- no terminé de leerla; una de tantas novelas designadas como obras maestras que se quedaron a medio leer y que probablemente no termine jamás. Gombrowicz decía en su diario algo así como que quien no termina de leer una novela no es porque no le esté gustando.
Diario de F. (III)
Monsieur Lange | Diario de F.Sábado
No me considero un "voyeur" pero reconozco una atención desmesurada hacia las conversaciones ajenas. Era éste un ejercicio que al parecer hacía habitualmente el músico Glenn Gould para educar su oído.
En una bodega escucho a dos octogenarios:
- Pues yo ya no creo en nada
- Pues peor para ti.
(se enciende un cigarrillo, bebe un poco de vino).
- Peor no, igual.
La profundidad de esta conversación expresada con tan pocas y tan comunes palabras me parece colosal.
Diario de F. (II)
Monsieur Lange | Diario de F.Lunes
La hipócrita y deleznable fiebre antitabaco me lleva hacia el estanco decidido a comprar unos puros para sustituir el tabaco que fumo habitualmente con el objetivo de reducir y así alargar mi agradable enfermedad. Me digo hacia mis adentros: ahora solo fumaré puros y así fumaré menos. El resultado es que fumo puros entre cigarrillo y cigarrillo.
Martes
Tengo la costumbre de comprar cada día el periódico con la sensación de que cada día es el mismo periódico. Estoy seguro que si me dieran mañana el periódico de hace dos años no me daría cuenta de ningún cambio en las noticias. Tan sólo cambian algunos -más bien pocos- nombres propios.
¡Ah! Y el diseño. Eso sí.


Comentarios recientes
y yo me alegro....
me ha gustado....
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Os invitamos a visitar...
Al igual que Pe, yo también...