Gombrowiczidas

El Bucanero y el Orate Blaguer

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Glosario de motes utilizados:
BUCANERO: José Tono Martínez
ORATE BLAGUER: Enrique Vila-Matas

Gombrowicz era una persona propensa a provocar a los demás utilizando los insultos. En una carta que escribe desde Berlín nos dice:
“Anteayer inicié en ZUNTZ las reuniones artísticas pues quiero dotar a esta ciudad de un café artístico. Escritores: Grass, Johnson, Weiss (...) Lamentablemente, por ahora, no puedo insultar a nadie, lo que otorga no sé qué de irreal al ambiente”

Mié, 07/05/2008 - 10:38

La filosofía

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Glosario de motes utilizados:
HASÍDICO: Dominique de Roux
VACA SAGRADA: Rita Gomrowicz
CAGAMÁRMOLES: Francesco Cataluccio
BOXEADOR AMATEUR: Abelardo Castillo

«En cuanto al curso de filosofía me gustaría dictarlo a partir de Kant, con él empieza el pensamiento moderno, calculo una hora para Kant, otra para Hegel, treinta minutos para Marx, una hora para Husserl, otra para el existencialismo y otra para el estructuralismo, en total, cinco horas y media. Pero no estoy seguro de poder hacerlo, pues me fatigo cuando hablo demasiado»
Éste es el fragmento de una carta que Gombrowicz le escribe al Hasídico anunciándole que estaba trabajando en la preparación del curso. Gombrowicz es un hombre de letras que le hizo honor al viejo nombre de Facultad de Filosofía y Letras, cosa que la mayoría de los escritores no hacen.

Dom, 04/05/2008 - 15:21

El pájaro Tabernil

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Glosario de motes utilizados:
PATO CRIOLLO: César Aira

«Nos observamos con curiosidad: si Schopenhauer considera conmovedora la curiosidad con la que dos jóvenes de sexo diferente se miran buscando en el otro la madre o el padre de sus futuros hijos, la mirada crítica con la que se analizan dos jóvenes artistas en su primer encuentro, tampoco está desprovista de un significado profundo e íntimo. Cada uno ve en el otro su rival y desea comprobar las ventajas que tiene sobre él, averiguar si su valor espiritual y su forma son suficientes para no sucumbir (...) Sabía que mi primer libro no le había gustado demasiado (...) era para él demasiado flojo, demasiado pulido. En una ocasión me dijo: –Tú eres tan fino... tanto, que se te ve sólo de perfil... Su opinión en este sentido expresaba un malentendido que poco a poco se iba creando entre mí y la mayor parte de la intelligentsia polaca»

Jue, 01/05/2008 - 20:05

No hagas el tonto

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Gombrowicz quedó muy impresionado con las montañas de la cordillera cuando llegó a Mendoza.

«(...) la inmovilidad de la materia rocosa, el inmenso peso de los bloques se apoderan de las nubes y en las alturas comienzan a brillar una manchas níveas»

Esta inmensidad y este poder sólo le resultaba comparable con la anchura imponente del río Paraná.

Dom, 20/04/2008 - 02:18

Las Lolitas

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Gombrowicz y Lucrecia Ercole
Gombrowicz y Lucrecia Ercole

A Gombrowicz le gustaba representar el papel de viejo verde reblandecido persiguiendo a las muchachas como un fauno detrás de las campesinas en el bosque. Unas pocas semanas antes de partir para Berlín nos escribe desde Piriápolis una carta preocupante.
«Nada de ascensores, ahora viejo, hay una Lolita de nueve años que me tiene loco, ni te puedes imaginar, ando así que casi estallo, hay que ver cómo me persigue, se enamoró locamente, ya te voy a contar. Fuera de eso no sé si me aburro o no»

Mié, 16/04/2008 - 13:43

El cálculo infinitesimal y el Niño Ruso

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Homenaje al Niño Ruso en Xalapa
Homenaje al Niño Ruso en Xalapa

A menudo pensamos que si no lo hubiera hecho uno lo hubiera hecho otro, y esto sobre asuntos que han tenido alguna importancia para los hombres. Hay muestras de todo color en las historias de la ciencia y del arte para ilustrar esta cuestión, siendo una de las más señaladas la del cálculo infinitesimal, cuyo invento unos atribuyen al inglés Newton y otros a Leibiniz, el alemán.
Los gombrowiczidas hispanohablantes bien sabemos que el primero que puso en español una obra de Gombrowicz fue Gombrowicz mismo, con la colaboración magistral del comité de traducción del café Rex que lo ayudó a trasladar a nuestro idioma el inmarcesible «Ferdydurke».
Sin embargo, hay que decirlo, existe otro gombrowiczida que compite con el mismísimo Gombrowicz en el invento del cálculo infinitesimal de la literatura, es decir, en la traducción de sus obras: el Niño Ruso.

Vie, 11/04/2008 - 10:00
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