Ya sabes cómo funciona, está ahí y aunque esté lejos -sentada a una de esas horribles mesas enormes tipo Oktoberfest del comedor comunal- está cerca. Un inaudible ruido ensordecedor de multitud lo llena todo. Está cerca y hace bien poco la he oído afirmar en público que no tiene inconsciente ni consciente, y eso me gusta y me suaviza el juicio una barbaridad.
Sopa de letras
Lo imposible
Pe | micro-textos
Derrida
Sentada junto a la pila de papeles que deben convertirse en la clase de mañana, rememoro una frase de Derrida, recurrente figura en todos mis escritos de taberna. La frase en cuestión dice: «Yo diría que la deconstrucción no pierde nada con admitir que es imposible». Funcionó de manera excepcional la semana pasada, cuando directamente devolvió de un solo golpe todas las posibles objeciones que mi explicación del asunto generó en el alumnado.
Mi nacimiento. Versión materna.
Mercedes Parada | micro-textosMi madre ha sido una persona muy influyente en mi vida a la hora de ver ciertas cosas. Por ejemplo, cuando yo tendría 7 años me explicó como fue mi nacimiento. Cómo fue que me enteré y pude sentir que una vez vine, y también me supo responder de dónde… de su barriga.
— Naciste pequeñitaaa, 2 kilos con 800 gramos, y naciste moradaaaa moradaa, eras como un esquimal— menos mal que no dijo como una uva.
Siempre bella
Monsieur Lange | micro-textosDe un tiempo a esta parte la obsesión por clasificar ha cogido un gran protagonismo, desde los personajes más importantes hasta los hechos más nimios. Todo es objeto de clasificación en un ránking: la mejor canción de la década, del año, del verano; el mejor escritor, el peor poeta, los diez mejores goles, las diez mejores películas, el vómito más grande... la lista sería tan larga como absurda.
El viaje es el juego
Pe | micro-textos
Otra vez caminaba hacia la parada del colectivo. Era la época en que no usaba anteojos, a pesar de que muchos indicios ya anunciaban que me hacían falta, y por ese motivo desarrollaba estrategias suplementarias de la visión reducida.
Esa parada solo anunciaba uno: el 101. El 101 iba desde Villa Lugano a Retiro, y a medio camino subía yo para volver a casa desde el trabajo.
El trabajo consistía en ayudar a unas niñitas coreanas con las tareas de la escuela, ya que sus padres no sabían castellano suficiente como para hacerlo ellos mismos, y sin embargo les importaba mucho, muchísimo que las nenas recibieran una educación completa.
¿Alguien me presta un kalashnikov?
Benjamin Nazka | ExcusasEstaba viendo la primera película de la saga de El padrino cuando mi mujer ha empezado a quedarse dormida y he decidido pararla para evitar que en la próxima entrega interrumpa el discurrir de la trama con preguntas tan inconvenientes como ¿quién es Fredo?


Comentarios recientes
y yo me alegro....
me ha gustado....
oh! El curso de filosofía...
Os invitamos a visitar...
Al igual que Pe, yo también...